Dentro de nuestro proceso creativo siempre estamos buscando nuevos estímulos que nos deslumbren y le pongan pimienta a nuestra cotidianidad. Entre todo lo que encontramos en estos días, decidimos extraer estas propuestas ajenas que nos fascinan porque están llenitas de color. Son 7 musas para inspirarse: una para cada día de la semana.

1. Experiencia cinética

¿Cómo no enloquecer con la propuesta plástica de Carlos Cruz-Diez?  El artista venezolano, uno de los exponentes más importantes del cinetismo, centró su vida entera en torno al color y la posibilidad de su existencia sin soporte alguno.  Usando la luz, las líneas, los contrastes y el movimiento, daba lugar a tonos efímeros que asombran y enamoran la vista y el corazón. 

Puedes encontrar algunas de sus obras en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) o en la Galería Tate Modern de Londres. También puedes disfrutar de su interesante intervención en los pasos peatonales frente al Broad Museum de Los Ángeles, el Puerto de Santo Domingo en República Dominicana, el Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico, en el Parque Olímpico de Seúl en Corea del Sur, el edificio Kenex Plaza Panamá y en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en Venezuela.

Su gran proyecto fue la “Cromosaturación”, liberar al color y mostrarlo de forma etérea y efímera como una nube preciosa sobre el río Sena en París.  Si desear saber qué ocurrió con este sueño particular del maestro Cruz-Diez, puedes ver la película Free Color del director Alberto Arvelo.

@cruzdiezartfoundation

@ateliercruzdiez

@articruz

2. Cyborg kinéstésico

Neil Harbisson es un cyborg.  ¿En serio? Pues así lo reconoció el Reino Unido. La acromatopsia con la que nació hace que sólo detecte escalas de grises, pero llegó la tecnología a ayudarlo y desde 2004 tiene un implante en forma de antena, lo que él llama un ojo electrónico, que lo ayuda a percibir el color de otra manera: como toda una sinfonía.

Mediante un chip la luz es transformada en ondas sonoras y es así como puede disfrutar de una obra de arte de una manera distinta. Neil puede escuchar el color y además tiene el plus de detectar otras ondas de luz que no están dentro del espectro visible por los seres humanos, como los ultravioletas y los infrarrojos.

Nacido en Belfast, Irlanda del Norte, es co-fundador de la Cyborg Fundation y ha dado rienda suelta a su vena más artística, explorando diversas formas de kinestesia como transformar el color de algunos cuadros en música para orquesta y luego ofrecer conciertos, o jugar con cabellos teñidos para producir sonidos, o convertir canciones en prendas de vestir. ¿Qué harías tú si tuvieras ese poder? Si quieres conocer más de él, revisa su charla Ted “Escucho el color”.

@Neilharbisson

@cyborgfundationlabs

3. Lo cromático en frasco pequeño

Lo de Ágatha Ruiz de la Prada es puro amor al color.  Y esto es evidente no sólo en sus diseños de moda y objetos utilitarios sino también en cada uno de sus perfumes. 

Si los aromas son del más allá, los empaques son del más acá: tocables, deseables… Son como pequeñas esculturas pop en las que las formas y los tonos acaparan toda la atención.

Provoca tenerlos todos, uno al lado de otro en una serie que derrocha belleza e intensidad. ¡Es que lo mejor viene en frasco pequeño!

@agatharuizdelapradaperfumes

@agatharuizdlprada

4. Corazón multicolor

Uno de los platos indispensables de la gastronomía venezolana es la arepa. En múltiples versiones da cuenta de su versatilidad en el menú cotidiano: una arepa es siempre bienvenida en el desayuno, en el almuerzo, la cena, para merendar o recuperar las fuerzas en la madrugada después de una increíble fiesta. 

El chef Federico Tischler ha hecho de la arepa una de las más bellas aristas de su profesión.  Con una locura de color, sabor, aromas y texturas, se pasea por diversas variaciones de la arepa manteniendo la tradicionalidad del plato, pero también presentándolo con una elegancia vanguardista que sorprende por su explosión creativa. 

Su ingenio con este bocado insignia de Venezuela le valió el Premio Armando Scannone 2018, una mención especial del Tenedor de Oro, galardón gastronómico de importancia en su país de origen.

¡Es que no hay paladar (ni ojo) que quede indiferente ante una de las arepas de Tischler! ¿Verdad que provoca devorarlas?

@fetischler

5. Interacción sin límites

¿Un museo del color? Bueno, no hay solo uno.  Pero hoy quisimos destacar a Color Factory, un espacio divertido, lleno de actividades interactivas que lo devuelven a uno a la niñez.  Es un espacio muy lúdico repleto de tonos cálidos y fríos, que estimula a cualquier alma que se sienta con la inspiración apagada. 

Hay salas con pelotas, luces, confeti, globos, tubos, rayas… y todas las variaciones que puedas imaginarte en torno al color. Te aseguramos que, cuando la pandemia lo permita y puedas visitarlo, no te alcanzará todo el espacio disponible en el teléfono móvil o en la cámara para hacer todas las fotos que te provocarán.

Saldrás de allí con la energía a millón ¡listo para seguir recorriendo los lugares más emblemáticos de Nueva York!

@colorfactoryco

6. Tonos para jugar

Si dicen color… ¡ahí tiene que estar Pantone!  Para quienes no son diseñadores aclaramos que nos referimos a un famoso sistema de identificación de colores, creado por una empresa del mismo nombre y que es uno de los implementos más importantes en la caja de herramientas de los profesionales del diseño. 

Pantone es algo así como una biblioteca portátil de colores que permite mantener el tono sin variaciones en todos los formatos, físicos y digitales, cosa que es muy útil para evitar problemas de calibración o incluso de percepción de color según el soporte o formato en el que está impreso.

Si bien ahora las Cartas Pantone se encuentran en versión digital, las guías en formato físico siguen siendo todo un objeto de deseo.

Si te das una vuelta por su web encontrarás un mundo inmenso poblado de saturaciones, opacidades y contrastes, allí puedes ponerte al tanto de los colores y paletas en tendencia. Es un sitio maravilloso para inspirarse, tomar ideas e impulsarse a crear. Lo certificamos.

@pantone

7. Por el camino del duende

¡Caza un arcoiris!  ¡Es la mejor manera de disfrutar del color!  Y no sólo tienes que estar atento en los días de lloviznas y sol, sino que también puedes buscarlos en los muebles cercanos a las ventanas, o en los reflejos que se forman a través de los vasos con agua.

Si tienes más tiempo disponible entonces ubica el mejor lugar de tu ciudad para ver arcoíris. Las pistas para encontrarlos están en los techos, terrazas y miradores, en las fuentes, los ríos, cascadas o lagos… Los más lindos que hemos visto nosotras han sido en la Plaza Francia en Caracas, Venezuela, en el Cerro de Monserrate en Bogotá, Colombia, y en las playas de St. Patrick en Grenada.

Pero si tienes más curiosidad y deseas viajar más allá de Irlanda, el país de las ollas de oro y los Leprechaun, entonces apunta esta lista para ver si logras atrapar alguno de estos arcoíris que, según dicen, son los más lindos del mundo:

  • Reserva Nacional Masai Mara, Kenia
  • Parque Nacional de Jasper, Canadá
  • Strbské Pleso, Eslovaquia
  • Salto Ángel, Venezuela
  • Norfolk, Inglaterra
  • Machu Picchu, Perú
  • Cataratas Victoria, Zimbabue y Zambia
  • Cascada Skogafoss, Islandia
  • Lago Neusiedl, Austria
  • Cataratas del Iguazú, Brasil

Foto 1: Santuario de Monserrate en Bogotá, Colombia. @monicaurbinap

Foto 2: Altamira, Caracas, Venezuela. @martaelenagh

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